notaspanglish

 

Spanglish... ¿si or not?
por Lisandro Berenguer Grassi

En cada grupo de personas que tiene una actividad más o menos exclusiva, ya sea hobby o profesión, surge siempre una especie de dialecto que los diferencia del resto de las personas. Ya sea por facilidad de uso, por esnobismo o simplemente por diversión, lo cierto es que cada actividad tiene su propio lenguaje. El juego de rol no podía escapar a esto, siendo como es una cuestión social que reúne gente. El rol surge (como muchas otras cosas) en los Estados Unidos y lentamente prende en otros lados del mundo. Por supuesto, los primeros jugadores de otros países de habla no inglesa se tuvieron que conformar con los juegos en su idioma original ( ¿Quién se iba a molestar en traducir unos libros que a nadie le interesaba comprar?). En muchos de los países hispanoparlantes surge entonces un idioma-dialecto que parece sacado de una película acerca de los suburbios de Manhattan: el espanglés o spanglish. Así, comenzamos a oír hablar de "piquear" listas de "espells", "blidear" por tres rounds de combate, hacer una "fairbol" o tener un "faiter livel 7". Cuando te golpean, te dejan "estan" -si tenés suerte- o "aneibel tu parri". Si tu golpe es muy bueno, hacés uno o más "criticals"; si es horrible, tuviste un "fambel". Peleando a dos manos, usás un "tu huepon combo" y sos un campeón de la "brodsord" o la "morninstar". Absorbes "jits" según el "armor taip" que tengas y "casteás" "espels" con tu "pleier caricter" que es "espeletero" (parece que se dedica a la caza de focas).

Y dentro de todo, es divertido oír a la gente hablar así. En otras partes, debido a que el arribo del juego era vía Europa (alias CEE), te tocaba aprender a jugar en francés o alemán. Quien esto escribe jugó a su primer rol con una versión francesa del "Strombringer", donde las pifias eran "maladresses", un tiro bueno era "reussi" y un buen golpe causaba "blesseures majeures". Pero esto no es todo. ¿Imaginan a alguien jugando en alemán?. Yo he conocido a algunos, y debe ser realmente divertido ver una partida de rol en ese idioma. Ha de parecerse mucho a un concierto de estornudos. "Strunggen, dritch und juppen" y cosas así.

Mas el problema no es ese. Todos podíamos haber seguido jugando a nuestras respectivas versiones multilingües de los distintos juegos de rol sin molestar a (ni ser molestados por) nadie. Pero hete aquí que alguien en España intuyó (con buen olfato, por cierto), que los juegos de rol podían ser un negoción masivo si fueran puestos al alcance del gran público. Esto es, traducidos. Al principio de la década del ochenta, salieron en aquel país las primeras versiones en español de Runequest, a la que siguieron ediciones de todos los demás juegos (uno de los últimos en salir de forma integral es la segunda versión del Advanced Dungeons & Dragons - cuyo título afortunadamente no fue traducido). Así empezaron los problemas. Hoy por hoy hay más gente jugando con los juegos en español que con sus correspondientes versiones en los idiomas originales (excepción son -por supuesto- los juegos que no han sido traducidos). Aquí se produjo el choque. Que digamos "parri" y no "parada". "Fambel", no, "pifia". "Sortilegio" o "hechizo" en vez de "espel". A esto a que sumarle las confusiones originadas por las traducciones. Todavía no sé si el "mayal", que en AD&D se corresponde con la "morninstar", es en Rolemaster la dicha "morninstar" o el "fli" (que no sé que carajo es, anyway), y que en Runequest se llama "maza campesina". Podemos agregar que lo que en inglés es un "ranger", en castellano puede ser "montaraz" o "guardabosques" (hasta quizás pueda ser traducido como "lustrabotas", quién sabe), para que la cosa que más clara (o más confusa).

Por esto, las iniciales (y tranquilas, dentro de todo) sesiones de juego degeneran en combates idiomáticos donde unos quieren imponer su versión al otro y donde surgen desde los nacionalistas más acérrimos (¡Hay que hablar español porque es el idioma de San Martín, carajo!), hasta los americanistas más convencidos ( ¡Juguemos como hay que jugar, fuckin' bastard!). La cuestión se va caldeando y vuelan las miniaturas y hasta los tomos del diccionario de la Real Academia Española, impactando un "critical" contundente en la cabeza de más de uno, que cae con la cabeza dando vueltas e intentando recordar cuál era su idioma natal.
En fin, cuando los ánimos se calman un poco, surgen los conciliadores que, dado su conocimiento de ambos idiomas en disputa, se ofrecen como mediadores-traductores (algunos llegan a cobrar por esto, y se llevan pingües beneficios) y las reuniones terminan con las masacres habituales de monstruitos diversos (y algún que otro PJ -PC-).

Porque en definitiva, esto es lo divertido, ya sea en inglés, español o latín vulgar... ¿verdad?

That's all, folks!

Esta nota salió publicada originalmente en la Revista de Qué? # 2 - 30/10/1993

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