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El rol es salud
por Lorena Rela

 

Muchas críticas ha recibido el rol: algunos lo han puesto como responsable de asesinatos y demencias pero otros no piensan lo mismo. He aquí un intento de defensa. Veamos si nos convence.  

La mayoría de los roleros tuvimos que explicar alguna vez lo que son los juegos de rol a personas que no se caracterizan precisamente por su amplitud y libertad de pensamiento.

Lo que suele pasar es lo siguiente: La persona ésta nos escucha mientras la expresión de su cara pasa por un estadio de intriga para ir transformándose progresivamente en temor. Ni bien hacemos una pausa aprovecha para preguntar con un hilo de voz:

- ¿Pero... esto es legal?

Nosotros ponemos una sonrisa socarrona, reprimimos el deseo de aterrorizar aún más al pobre sujeto diciéndole que en realidad debemos comportarnos como una secta, que los restos de nuestras sesiones son más macabras y espeluznantes que los de las ceremonias macumba, que por favor no revele nada, porque la policía y la Iglesia suelen molestarnos, y decimos que no, que es un juego nuevo, nada más.

Ahora, la cara de temor de nuestro oyente se diluye y va tomando una expresión de ofensa que revela su pensamiento:

- Pues debería ser ilegal.- (ojo: la expresión es muy disimulada, porque todavía sospecha que en cualquier instante vamos a sacar un puñal para clavárselo en la garganta y beber su sangre... De hecho estamos aguantando las ganas de hacer eso, y también de arrancarle la cabeza para reducirla y guardarla con el resto de nuestros trofeos).

A este tipo de personas van dedicados los siguientes párrafos (especialmente al dueño del bar Libra).

¿Alguna vez han pensado que gracias al rol se evitan cientos de crímenes, infidelidades, reacciones violentas en general, engaños, accidentes y, por si todo esto fuera poco, se ahorra dinero? Pues, aunque usted no lo crea, es así; veamos por qué:

Todo el mundo siente, más o menos seguido, y con más o menos fuerza, las ganas de acogotar a alguien, romper cosas, armar escándalos, y otras cosas menos extremas. (Muchas veces me pregunto qué fuerza sobrehumana evita que rompa una vidriera, que le pegue un bife al primer extraño que se me cruza, que me desnude en público. Imagínense el caos que sería si simultáneamente se le ocurriera a toda la humanidad no reprimir estos impulsos).

Un punto en común entre los roleros es que tenemos una tendencia menor que la mayoría de la gente a aguantar estas ganas de sacar al "Jack, el Destripador" que todos llevamos dentro. Y creo que caemos en el rol porque es la manera de desahogarnos sin que nos metan en cana por andar ensuciando la ciudad con las tripas de pobres inocentes.

¿Qué pasaría si no pudiera uno, un fin de semana, sacarse el deseo de matar a alguien destrozando orcos, atravesando soldados, rostizando imperiales, acribillando profundos, violando doncellas y batiéndose a muerte con los compañeros de party? Seguramente habría que salir a buscar viejecitas indefensas para torturar, a la mitad de la noche, con los ojos inyectados en sangre.

Pero el rol ha salvado nuestra vida, evitando que la pasemos entre las rejas. Y ha salvado también las vidas de unas cuantas viejas.

Siguiendo con los ejemplos de acciones que van contra la ley: ¿Cuántos funcionarios fueron sorprendidos en medio de fiestas negras, con las manos en la masa corporal de aún niñas? Si hubieran sabido de la existencia del rol y sus beneficios, sus rostros jamás habrían sido escrachados.

Del mismo modo, ocurre muy frecuentemente que las personas comprometidas afectivamente (entiéndase casados, con novios/as, o casi, y demás combinaciones) sientan deseos de tener aventuras con compañeros de trabajo, amigos, conocidos, e incluso desconocidos. Pero, evaluando las posibles consecuencias catastróficas, los deseos se reprimen.

¿Qué necesidad hay de hacerlo? Con una partida de rol alcanza para poder vivir el affaire sin formar triángulos amorosos perjudiciales, o sin poner celosa a la pareja.

Y esto se extiende a las mentiras en general. ¿Para qué hay que mentir o afanar en la vida real? Para que a uno lo descubran y pierda el trabajo, la pareja, la confianza de los amigos. Todo eso es irreparable, pero no lo es si se hace jugando rol, donde reparar o sufrir el daño es más divertido.

Por último, hete aquí que el rol con sus milagros evita accidentes y muertes de tipos que están un poco pirados y creen que pueden hacer cosas que en realidad no pueden, como volar, manejar bien a gran velocidad, entrar de contrabando a áreas de seguridad, manejar armas, agredir a sujetos con altos cargos de poder. Dichos tipos pueden hacer estas cosas jugando rol.

Además es una excelente terapia para personas que se menosprecian , que son agresivas, poco sociables, esquizofrénicas, lo cual permite ahorrar lo que se le pagaría a un psicólogo o psiquiatra. (Incluso estamos iniciando los trámites para conseguir que se introduzca en todas las casas de recuperación de orates, estatales y privadas, una sesión semanal de Paranoia)

Sin embargo, todo no puede ser perfecto; existe una limitación: sólo sirve para gente con imaginación. Hay que creerse que lo que uno hace jugando rol lo está haciendo de verdad; si no, no sirve.

¿Será el rol el que salve a la humanidad y haga del planeta un mundo armónico? Con el tiempo lo sabremos. Mientras tanto, sean malos chicos y jueguen rol.

Esta nota salió publicada originalmente en la Revista de Qué? # 5 - 1/05/1994

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