Niebla Sobre Buenos Aires


Niebla sobre Buenos Aires
por Lisandro Berenguer Grassi

 

Una sirena rompe la quietud del amanecer, como intentando rasgar el velo que forma la niebla traída por el mar. El sereno recorre los muelles, cumpliendo con su recorrida habitual. Gradualmente la oscuridad se va disipando, permitiendo que algunos rayos del sol naciente toquen la superficie amarronada del Río de la Plata. La avezada vista del guarda, acostumbrada a otear la lejanía, le permite divisar unos bultos que se mueven, mecidos por el leve oleaje producto del ir y venir de las aguas. El sereno se agacha e intenta captar alguna clase de movimiento propio en los (ahora puede afirmarlo) dos objetos flotantes. Imposible. Es entonces que cae en la cuenta de que está observando cadáveres humanos. La linterna se desliza por entre sus dedos mientras corre a avisar a la Policía.

 

 

Advertencia

Si no sos Guardián de los Arcanos (Master de "La llamada..."), o no pensás dirigir esta aventura, no sigas leyendo. Una vez que conozcas la trama de la misma, perderá toda gracia jugarla

 

Introducción para el Guardián

Esta aventura transcurre en la ciudad de Buenos Aires, en la época actual. Inicialmente está pensada para ser jugada con el suplemento de reglas Cthulhu Now, que aporta algunas habilidades y profesiones acordes con la década del '90. Sin embargo, la habilidad más nueva es "Manejo de computadoras", que es requerida en su mayor parte por la (también nueva) profesión de "Hacker", aunque cualquier personaje puede poseerla. Ambas se hallan explicadas en un recuadro. Es recomendable que uno de los personajes sea experto (o por lo menos tenga algunos conocimientos) en informática. Dicho módulo trae, además, un sistema de localización de golpe, que es una copia del de RuneQuest. Para beneficio de los que no tienen este juego, por allí también publicamos la tabla de localizaciones de criaturas humanoides.
Hay otros requerimientos de profesiones, además. Es imprescindible que un PJ sea Periodista, ya que será el que aglutine a los otros y el que inicie la historia. En aras de la coherencia, el Hacker podría ser un informante de éste. También podría tener algún otro periodista como colaborador, o algún fotógrafo. No estaría de más (buscando una buena explicación), incluir en el grupo a un Policía que pertenezca a la división Homicidios (si es que algún jugador no tiene problemas en ser de la Policía Federal), ya que los contactos y la habilidad con las armas de éste último serán más que necesarias. Y listo.

(Ahora sí) Información para el Guardián

Los cadáveres encontrados en el puerto de la Boca son dos, como ya se ha dicho y en vida respondían a los nombres de Abimael Guzmán, boliviano de 19 años, y Marcelo Lambarone, argentino de la misma edad. Ambos trabajaban para EMLIBA (Empresa de Limpieza de Buenos Aires) y, de hecho, tenían todavía puestos sus respectivos uniformes celestes al ser hallados. Presentan unas horribles heridas en la nuca (tienen toda esa parte del cráneo ausente), y sus rostros están congestionados en una mueca de terror. Son realmente un espectáculo espeluznante. Los responsables de esto son, como habrás empezado a sospechar, los nunca bien ponderados "muertos vivos" (¡ah, que haríamos sin ellos!). Pero, mejor, contemos la historia desde el comienzo.

El Principio

El Gobierno de los Estados Unidos comenzó a experimentar con la 3-2 fenilmetatoxina en el año 1968. Las primeras pruebas dieron resultado positivo. La metatoxina ("Raiser-X", como se conocía en la jerga de los científicos que trabajaban con ella), tenía una extraña y asombrosa capacidad: dotaba a los cuerpos ya fallecidos de una especie de semivida, dándoles la posibilidad de moverse y algunos instintos, el mayor de los cuales era la necesidad de alimentarse para poder seguir "funcionando". Sin embargo, cuando se llevaba un año, más o menos, de experimentación, un desafortunado incidente dio pie a que el proyecto se cancelara. Un camión que cargaba contenedores derramó el contenido de uno en un cementerio cerca de un pequeño pueblo del estado de Arkansas, Little Rock. Lo que siguió fue el pandemónium. Cientos de cuerpos muertos se levantaron de sus tumbas y recorrieron las calles del tranquilo pueblecito en busca de comida. "Comida", en este contexto, significaba "cerebros". Como los experimentadores bien sabían, la debilidad de los muertos vivos por este órgano del cuerpo humano era enorme, y la hipótesis más firme era que la causa de esto era la gran cantidad de energía almacenada en las neuronas. Fuera lo que fuese que motivaba a los muertos andantes a comportarse así, el hecho es que la población fue diezmada antes de que las autoridades controlaran el problema. Los cuerpos fueron incinerados y los restos de toxina almacenados en tanques herméticos. Los informes acerca de los experimentos fueron archivados y toda referencia a la Raiser-X, eliminada.
Pero, y gracias al testimonio de algunos sobrevivientes de Little Rock, la historia se filtró para constituirse en un film de culto. Al principio pasó desapercibido, pero luego algún funcionario recaló en él y en las secuelas que generó, y que provocaron una ola de fanáticos. Fue así que se decidió, luego de una serie de consultas, remitir los contenedores que quedaban a algún país periférico que estuviera dispuesto a aceptarlo. La mira se centró sobre Sudamérica, y más precisamente... ¿adivinan dónde?

La continuación

Alessandro Razetti es un poco escrupuloso businessman que edificó su imperio mediante el fraude y los negociados. Nunca dudó en cometer alguna acción no del todo legal si esto le garantizaba buenos dividendos. Posee, entre otras empresas, a EMLIBA, que se encarga de la limpieza de la ciudad de Buenos Aires. Cuando unos amigos americanos le ofrecieron hacerse cargo de un embarque de "basura tóxica", preguntó el beneficio. Era grande. El embarque se trajo. Y, previo pago de algunas sumas a funcionarios estratégicos, fue depositado en un galpón del barrio de la Boca, a la espera de su traslado a la Patagonia. Durante una sudestada, el galpón fue destruido y los contenedores fueron llevados por el río.
Ahora, y por si no lo sabías, durante la época del Virreinato del Río de la Plata (más precisamente en sus últimos años, después de 1800) la Aduana de la Ciudad de la Santísima Virgen de la Trinidad y los Buenos Aires recaudaba cientos de libras, por esos tiempos la moneda fuerte, cobrando impuestos sobre las mercaderías que ingresaban. Las que ingresaban legalmente, claro. Una extensa red de túneles subterráneos unía el puerto de la ciudad con distintas casas particulares, lo que permitía la entrada, de contrabando, de bienes que de otro modo hubieran tenido que abonar una fuerte tasa.
Los contrabandistas se fueron, pero los pasajes quedaron. Y fueron siendo habitados por otra clase de seres, más repugnantes y malévolos: los
gules. Lo que les atraía era la conexión de estos túneles con el cementerio de la Recoleta. Si no recordabas de qué se alimentan los gules, ahora seguro que sí. Por aquí es que ingresaron los contenedores y así es como comenzó el problema.
En la Recoleta hay enterrados alrededor de mil cuerpos (me refiero a los que están en condiciones de levantarse y moverse). Todos se levantaron y comenzaron a recorrer el lugar, sobre todo los túneles debido a que (ver el apartado
Acerca de la 2-3 Fenilmetatoxina ) la luz del sol los destruye. Así, durante el día, la gente no nota nada. Pero una vez que cae la noche, las cosas cambian.
En este momento cabe aclarar que nuestro amigo Alessandro tiene interés en hacerse con la privatización de los servicios del cementerio, por lo que está particularmente interesado en lo que pasa allí.. Por esta razón, firmó un convenio con el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires para encargarse de la limpeza y reacondicionamiento del lugar antes de que ocurra la licitación. Allí mandó entonces a los muchachos de EMLIBA... ¿Comenzás a ver la relación?

Entran los jugadores

Si alguno de los personajes es poli, será informante habitual del periodista. Al enterarse, sería bastante lógico que lo llamara. Una vez comunicado el cronista del hecho, su jefe de redacción lo mandará a hacer una nota acerca de lo sucedido. El reportero podrá entonces contactar con cualquier otra persona que necesite o crea conveniente (su informante privado -el hacker-, un fotógrafo con el que trabaja habitualmente) y partirá rumbo a la aventura.
Al llegar al puerto los cuerpos habrán sido retirados. La policía le informará (si no hay ningún PJ con esta profesión), previa tirada de Convencer, de lo que pasó, y de los nombres. Casi al terminar, agregará que los hombres vestían el uniforme de EMLIBA.
Varias perspectivas se abren entonces: El hacker puede investigar vía modem los archivos policiales, descubriendo que Abimael Guzmán era buscado por tráfico de droga en Bolivia y que había ingresado ilegalmente en la Argentina. Si hay alguna otra forma de obtener información policial (léase amigo, soborno o algo así), las respuestas serán las mismas.

En la morgue judicial no entra cualquiera, tampoco. Habrá que ver como lo logran. Si lo consiguen, les darán una copia del informe forense, que certifica que la muerte de Guzmán fue a causa de un terror extremo, mientras que Lambarone murió debido al shock producido por la másive pérdida de sangre que le indujeron las numerosa mordeduras y desgarramientos que presenta (Guzmán tambien tiene marcas similares). Esas extrañas marcas han sido causadas por algo que, según parece, los forenses no pudieron confirmar, pero suponen dientes humanos o de alguna criatura similar. Cuando se estén retirando, un discreto chistido atraerá su atención. Se trata de Alberto, el encargado de la limpieza. Es tuerto y cecea al hablar. Les ofrecerá mostrarles los cuerpos antes de que sean restituidos a las familias, previo pago de algunos dinerillos. Si nuestros amigos acceden, los conducirá por una serie de pasillos oscuros y en los que el aire es irrespirable hasta una sala en el segundo subsuelo. Allí hay multitud de camillas, donde están colocados prolijamente los cuerpos, tapados por una sábana y con una etiqueta colgando del dedo gordo del pie, que es lo único que asoma.
Alberto, riendo entre dientes, señala dos y se aleja un poco. Ver el estado en el que quedaron los cadáveres revuelve el estómago. La expresión en sus rostros es repulsiva y la herida en sus nucas horripilante. Tiro de Cordura, 2/1d6. Seguramente después de esto, los jugadores querrán retirarse rápidamente.
Si los personajes intentan ir a visitar a las familias de los muertos, deben conseguir primero la dirección en la Policía. De Guzmán no hay nada, por supuesto. De ser así, el muchacho habría sido deportado. De Marcelo Lambarone, en cambio, si se puede obtener un dirección "Casilla 142 - Barrio Evita - Ciudad Oculta". Suena feo, ¿no?. Lo es. Si son lo bastante valientes, pueden ir a buscar informes. Si es así, leé la sección
Aventuras en Ciudad Oculta.
Finalmente, quizás los chicos quieran ver (sería extraño, pero, bueno, ya sabemos cúan ingeniosos que son los jugadores) a alguien de EMLIBA, solo para saber su opinión del asunto. Nadie querrá recibirlos al principio. Si son lo suficientemente molestos o insistentes, algún funcionario de cuarta los atenderá. Se mostrará sorprendido por la noticia de las muertes, y manifestará sus condolencias, pero no dirá nada más. Los investigadores serán tratados con amabilidad, pero no les dirán nada. Ni mucho menos podrán acceder a una entrevista con Razetti, é
a pesar de que l tiene pleno conocimiento de como van las cosas.

Aventuras en Ciudad Oculta

La gente de esta inmensa villa miseria desconfía de los extraños, sobre todo si van haciendo preguntas raras por ahí. Internarse allí corre bajo cuenta y riesgo de los jugadores. Cada veinte minutos que pasen en la calle tienen una posibilidad (acumulativa) de encontrarse con la autodenominada "Barrita del Cacho", un grupo de personas de traza más que atemorizante que están acaudillados por (como no) un tal Cacho. Ni bien vean a los investigadores, les preguntarán si son de por ahí. Cualquier respuesta distinta de "no" será respondida con una repregunta del tipo "Pero nosotro' no te conocemo'. Así que de acá no so'". Acto seguido, ñíCacho y compaa (seis muchachones fornidos, ver las estadísticas al final del módulo) procederán a extorsionarlos haciendo ostentación de la superioridad numérica que poseen y de cómo pueden molerlos a palos a menos que "colaboren" con ellos. En este punto, algún jugador kamikaze puede querer desenfundar su pistola, si es que la lleva consigo. Cht, cht, no. Grave error. Cacho y sus secuaces se irán, aparentemente atemorizados, pero volverán luego a buscarlos portando sendas armas. Y los van a coser a tiros. Así de simple. Los van a correr por toda Ciudad Oculta hasta que los alcancen, y entonces el infortunado guapo que desenfundó a destiempo será tajeado en la cara para que aprenda (-3 a la APA, permanente). De más está decir que además los van a pelar, no dejándole siquiera cincuenta guitas para el colectivo de vuelta a casa.
Sin embargo, si los jugadores "colaboran" con los muchachos, estos los dejarán tranquilos, por lo que, eventualmente y preguntando, los jugadores darán con la casilla donde vivía Lambarone.
Después de las seis de la tarde es posible encontrar en la casilla a la madre de Marcelo. Deben convencerla para que les abra la puerta (quizá con palabras, quizá de alguna otra manera). Una vez dentro les dirá el testimonio que está un poco más adelante. Si los jugadores llegan antes, no encontrarán a nadie. Si deciden entrar por la fuerza, podrán hacerlo (la puerta no se les va a resistir mucho). Dentro no hallarán nada, salvo elementos típicos del hogar y un viejo televisor blanco y negro que está trabado en canal 9. No hay papeles, libros, Necronomicones, nada. Si se demoran demasiado, quizá se topen con Eberta Lambarone, la madre del infortunado muchacho. Al verlos se asustará y preguntará quienes son. Los investigadores pueden fingir ser de la Policía, cosa que la mujer creerá. Si es así, les dará el siguiente testimonio:
"Al Marcelito me lo mataron, pobre. Era un nene. Recién había conseguido entrar a trabajar a la empresa. Pero me lo mandaron a propósito. Todo el mundo sabe que algo pasa allá en el cementerio. Hablen con algún otro empleado si no me creen."
Después de esto no les dirá nada más relevante, pero tratará de contestar las preguntas que se le hagan de la mejor manera posible. Luego los despedirá amablemente, pidiendo que le cuenten si saben algo en el futuro.

EMLIBA

En este momento los jugadores quizá quieran hacer nuevas averiguaciones en EMLIBA, tratando de hablar con algún empleado. No conseguirán que ninguno les diga nada, porque, de hecho, nadie sabe nada con precisión, así que más vale callarse. De lo único que se enterarán es de que se están buscando trabajadores, que es fácil entrar y que los empleadores no hacen demasiadas preguntas.

Este puede ser un excelente cebo para que algún jugador cuyo personaje sea menor de 23 años decida entrar a la empresa para ver si puede descubrir algo. Si lo logra (y no debería ser demasiado difícil), un par de días después el jugador será subido a un camión con el logo de la empresa y, sin ser notificado de ello, depositado junto con unos diez compañeros dentro de la Recoleta, con precisas instrucciones de barrer y abrillantar determinado sector del cementerio y reportarse ni bien termine. Que quede claro el hecho de que, debido a la manera imprevista en la que fuera trasladado, al jugador no le ha resultado posible el notificar al resto, por lo que se encuentra solo en la necrópolis, que esta totalmente a oscuras salvo por la linterna que es parte de su equipo como barrendero, una escoba, un trapo y un aerosol lustrametales, lo cual no es una perspectiva agradable precisamente.
La primer hora todo está tranquilo. A partir de ese momento, en el instante en que el personaje se acerque a un mausoleo o cripta (por ejemplo, para pulir una placa) una tirada de Escuchar le permitirá detectar un ruidito detrás de la puerta, como si algo estuviera rascándola desde adentro (recomiendo expresamente que el dicho mausoleo no tenga ventanas, para evitar un contacto visual prematuro). Vamos a suponer que nuestro investigador merece llevar tal nombre y que por lo tanto intentará averiguar algo más, lo que significa que pretenderá entrar.
Un candado mohoso lo previene de esto, pero un buen linternazo lo romperá (así como también a la linterna en el 50% de los casos, Mecánica la repara). El hedor que proviene de adentro es sofocante (una tirada de vómito: menos de su CONx3, o larga la cena) y la oscuridad es casi total. El interior de la construcción está vacío, salvo un banco como los de las iglesias para arrodillarse y algunas vasijas con restos secos de flores. Una segunda mirada revela en el fondo una portilla de piedra (FUE 10) en el piso, que da a una escalera que desciende.
Abajo, algunos ataúdes semi podridos es todo lo que resistió el paso del tiempo. Pero, hay un detalle: están todos abiertos... y vacíos (Tiradita de COR, 0/1d3). Mientras nuestro amiguito examina todo, un Escuchar evitará que sea sorprendido por un cadáver reanimado que tiene la sana intención de alimentarse de él. Comienza entonces una lucha desesperada, que aconsejo culmine con la precipitada huida del jugador, quizá algo rasguñado, para que pueda alertar a sus compañeros. Si este no es el caso, igualmente una semana después, más o menos, su cuerpo aparecerá flotando en el puerto como los anteriores, y el resto del equipo de investigación probablemente deducirá lo que pasó. O no, que los jugadores a veces son muy vivos y otras muy bobos.

 

Continúa...

 

Acerca de la 3-2 fenilmetatoxina

La metatoxina fue utilizada por primera vez en el año 63, pero sus efectos pasaron desapercibidos. Las grandes agencias gubernamentales de los Estados Unidos recién se volvieron a ocupar de ella en el '68, como ya se ha dicho. Tiene un efecto neuromuscular conocido (aunque sus causas todavía no se han dilucidado), que provoca la reanimación de las funciones corporales aún después de varios años de muerto el cuerpo.
Sin embargo, y gracias a la gran cantidad de filmes al respecto, se han difundido creencias incorrectas entre el público que es importante aclarar (sobre todo a efectos del juego).

    ¿Porqué el muerto reanimado (término más correcto que "viviente") come cerebros?: La reanudación de funciones neuromotoras requiere de un gran gasto de energía, que la carne común no posee. Las neuronas, en su interior, contienen altas cantidades de mitocondrias, organela que provee de energía a la célula. Evidentemente, la mayor concentración de cuerpos neuronales se halla en el cerebro. Además, es imprescindible que el cerebro esté vivo, pues, una vez muerto el cuerpo, las mitocondrias dejan de funcionar. El muerto reanimado tiene una verdadera necesidad física de alimentarse puesto que, si no lo hace, a las pocas horas fuertes dolores comienzan a recorrer su cuerpo. Las necesidades alimenticias del muerto se colman con dos o tres (dependiendo del tamaño del cuerpo) cerebros por día, aunque esto no impide que el cadáver siga comiendo.

    ¿Tienen sentidos los cuerpos reanimados?: Básicamente, sí, aunque se hallan severamente reducidos. No reconocería, por ejemplo, la figura de un hombre de la de una mujer, ni diferenciaría la voz de una persona de la de otra, pero podría oler la sangre.

    Cualquiera mordido por un muerto vivo se transforma en uno de ellos: Esto es la más completa y absurda falsedad de cuantas se han sostenido. Si bien cantidades de la metatoxina pueden pasar del cuerpo reanimado a un ser vivo al ser éste último mordido, nunca lo son en cantidades suficientes como para provocar la muerte y consiguiente reanimación. Sin embargo, una persona que se viera directamente expuesta a la toxina en grandes cantidades, moriría para luego ser "resucitada".

    Si el cadáver conserva su cerebro intacto, puede todavía pensar: Otra mentira. Un muerto viviente no es más inteligente que un sapo. Ni siquiera tanto, pues no tiene instinto de conservación. Solo quiere comer, para aliviar el dolor que le produciría no hacerlo. No son capaces de raciocinio de ningún tipo.

    Los cuerpos reanimados pueden deambular de aquí para allí en libertad total: Definitivamente no. La metatoxina se descompone si está expuesta durante mucho tiempo a radiación ultravioleta, por lo que la luz la destruye. Los muertos "sienten" esto, por lo que instintivamente huyen de ella, sobre todo si es del sol.

¿Qúe va a hacer Razetti?

Alessandro Razetti es un personaje importantísimo en la aventura. Tarde o temprano, los investigadores lo enfrentarán. El Director de Juego debería jugar con él, ya que sus motivaciones (descritas a continuación) son claras. Lo más probable es que sea éste el que los convoque para tener una charla formal. Aquí las capacidades roleras de los jugadores deberán ser tenidas en cuenta. Es más, mi recomendación personal es que no haya ninguna tirada para convencer a Razetti de nada. Metete en la psicología de ese empresario inescrupuloso para decidir que es lo mejor.
El dueño de EMLIBA está personalmente interesado en todo lo que suceda en la Recoleta. Ha dado órdenes estrictas de que toda noticia relacionada de una u otra manera con el cementerio le sea trasmitida. También tiene buenos canales con la Policía. Razetti no es tonto y atará cabos. Por supuesto que antes de traer el cargamento se enteró de qué era. Lo investigó, porque era mucha plata pero no era cuestión de arriesgarse de más. No creyó demasiado de lo que le informaron, pero todo quedó en su inconciente, dando vueltas. Sabe que los contenedores desaparecieron y que el río se los llevó. Sabe que algo está sucediendo en el Cementerio de la Recoleta, puesto que sus operarios, una mañana, retiraron otro cadáver, aunque de esto no se informó a casi nadie, debido justamente a los contactos del jefe. Y sea lo que sea lo que suceda, tiene dos premisas muy claras acerca de lo que debe hacer:

    Tratar de solucionar lo que pasa. Es lo que más le gustaría, pero no tiene idea de cómo. Además, no está convencido del todo de que la toxina tenga que ver con los problemas que hay. Quizá los investigadores puedan convencerlo y encontrar juntos alguna manera de arreglar las cosas.

    Si no se puede solucionar, que nadie se entere. Segundo y crucial punto. Si en algún momento Razetti piensa que el silencio de los investigadores es lo más indicado, tratará de obtenerlo. A cualquier precio. ¿Está claro? Tiene el dinero y los medios como para lograrlo. Si no puede comprar el silencio, los obligará a callarse. Y si aún así siguen molestando, bueno, un hombre debe hacer lo que un hombre debe hacer.

 

A la 2da parte...

Esta nota salió publicada originalmente en la Revista de Qué? # 9 - 1/03/1995

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