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The Elder Scrolls III: Morrowind
Por Pablo Zuppi y Ricardo Schiffini

Este año, la proliferación de RPG para computadora sorprendió a todo amante del género, y no fueron pocos los desvelados que invirtieron sus horas de descanso en recorrer mundos digitales buscando batallas memorables.

Pero no toda la producción tuvo el mismo nivel, y hay que reconocer que, al menos al podio anual, Morrowind subió cargado de honores y fans.

¿Qué tiene este juego que no ofrecieran otros antes? Poco, realmente, pero su realización, su historia, sus tiempos (sin tanta adrenalina y mucho más "roleables") y el concepto de juego que demostraron los responsables del Elder Scroll III supo ponerlo en la mira de muchos fanáticos.

Como todo juego de rol, la creación de los personajes es la famosa "puerta para ir a jugar". Aquí, el sistema de creación es increíblemente amplio, y tenemos posibilidades  que elegir raza, atributos y profesión de nuestro héroe, todo desde la planilla de creación de personaje o manualmente, utilizando kits prearmados o "customizando" cada pequeño detalle..

Las clases de personajes están divididas en tres grandes grupos: magos, guerreros y ladrones, aunque esto no limita al personaje ni lo encasilla, ya que las habilidades se aprenden en la medida que son más utilizadas. Incluso es posible crear multiclases desde el inicio, o de manera natural a medida que nos volcamos a un tipo de personaje u otro.

Morrowind es una tierra de los Elfos Oscuros y de secretos, y está dividido en tres facciones: La Casa de Redoran, caballeros feudales, La Casa de Telvanni, los guardianes arcanos de los secretos de la magia y La Casa de Hlaalu, un clan de ladrones y aventureros libres. El jugador podrá elegir pertenecer a cualquiera de esas facciones, o no. Este es el sitio en el que tu personaje es liberado tras el yugo de la esclavitud, en una pequeña población costera  en la que tu libertad debe ser pagada haciendo un favor "personal" al Emperador

Al comenzar el juego, nos sorprende la acción en el fondo de una embarcación a punto de tocar las costas de la Provincia del Imperio de Tamriel. Desde ese momento, el juego se abre y muestra todo su poder. No estamos ante un título lineal, en el que cada jugador debe ser parte de un guión preconcebido... Aquí, cada personaje puede hacer lo que quiera, no hay una historia a seguir y en ese punto justamente se gana Morrowind su mayor galardón.

Nuestras acciones pueden ser tan variadas que nos permiten movernos a través de la historia persiguiendo o no el objetivo final, por lo que a veces nos encontraremos realizando actividades que poco tiene que ver con el nuestro objetivo final, sólo por diversión o a cambio de un puñado de monedas.

Esto hace que la extensión del juego lo coloque en la categoría de "sólo para pacientes", y los mismos programadores aseguran unas quinientas horas garantizadas de juego antes de alcanzar nuestro objetivo.

Mamá... ¿me veo bien?

Gráficamente, el Morrowind es increíble, lo que también lo hace un tanto elitista, exigiendo de los jugadores una máquina realmente poderosa para poder disfrutarlo en todo su esplendor (los requerimientos mínimos son PIII 700, 128MRam, Placa 3D de 32M, 1Gb libre...y con eso se arrastra bastante).

El trabajo que se tomaron los programadores y diseñadores en lo que respecta a texturas y ambientación es asombroso, y todo su despliegue, sumado a las tormentas de arena, del desierto, a los infinitos valles, a las espesas regiones selváticas o a los tenebrosos pantanos nos entregan un juego de calidad que merece ser jugado por todo aficionado a este tipo de títulos. Además, la arquitectura de cada pueblo es muy diferente y respeta los cánones culturales de cada región, aportando realismo al juego.

Visualmente, la acción también es atractiva. Los efectos de luz al lanzar conjuros son sorprendentes, los modelos de los personajes y monstruos son variadísimos, y en muchos casos abren el juego, alejándose de los tradicionales personajes de fantasía para ofrecernos un universo medieval pero a su vez, completamente original y único.

Las armas y armaduras sorprenden también por su originalidad, y la posibilidad de ver a nuestro personaje desde cualquier ángulo, completamente enfundado en su armadura y con modelos 3D cuidadísimos es un placer para cualquier jugador.

Cabe decir que el sonido no está a la altura de las circunstancias, y que si bien las voces, los efectos y la música son buenos y no molestan, tampoco sorprenden o ayudan demasiado a meternos en la magnífica atmósfera obtenida por la gente de Bathesda.

Dar en la tecla

A la hora de jugar, el control del personaje es el que presentan hoy el común de los FPS (W-A-S-D + Mouse), haciendo intuitiva la experiencia.

Los menúes para seleccionar equipo, hechizos, mapas y planilla de personaje están en una pantalla dividida en cuatro ventanas claramente visualizadas.

En cuánto a la jugabilidad en sí misma, cabe decir que los tiempos del juego no lo hacen apto para todo público. Si se busca acción a raudales, adrenalina a full y sangre por los cuatro costados éste no es el título indicado.

El sistema de combate definitivamente no es uno de los factores desequilibrantes del juego, e incluso se vuelve algo repetitivo después de haberlo jugado un tiempo, y si estamos antes personajes guerreros, todo se resume a realizar click interminablemente sobre nuestros enemigos. El sistema de magia tampoco es revolucionario, y se limita a una selección y el inevitable click para "castear". Hay varias escuelas o tipos de magia (de destrucción, misticismo, ilusión, etc...) y cada una de ellas tiene decenas de efectos posibles (levitar, daño por fuego, invisibilidad, etc...). Dentro del juego hay mas de 130 efectos de magia diferentes y los hechizos son variaciones y combinaciones de éstos (una bola de fuego hace daño por fuego, tiene efecto de área, es un ataque a distancia y es instantáneo). Los objetos de nuestro inventario también pueden ser encantados con efectos mágicos, y pueden ser disparados cuando el jugador lo activa, cuando golpea (en el caso de las armas) o de efecto constante mientras el personaje lo lleve equipado.

Para ir cerrando...

El Morrowind es un excelente juego, adictivo como pocos pero con tiempos y códigos poco habituales en el mundo de los RPG para PC. Muchos jugadores van a adorar el simple hecho de recorrer estas tierras, pero otros tantos se sentirán perdidos sin una acción trepidante o una historia más lineal, que los guíe hacia un claro objetivo.

Lamentablemente, la falta de un modo multiplayer, un deficiente diario y un sistema de combate demasiado básico hacen que no sea único y que debamos esperar hasta toparnos con el juego de rol de nuestros sueños (¿Elder Scrolls 4?).

Por su partem, la Herramienta de Creación de mundos es increíblemente poderosa y ya están en producción mods para este juego (entre otros, el Lord of The Rings), logrando que se amplíe la vida útil y amortizando el valor del soft.

La invitación esta hecha, y a quién le quepa el sayo (o la armadura, o la túnica, o el batón de mi abuela...) que se lo ponga y se anime a conocer una nueva dimensión en lo que el rol puede ofrecer tras el monitor.

Podés ver imágenes de la expansión Morrowind Tribunal en nuestra Galería

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