anecforgotten

 

Aventuras en Forgotten
por Sergio Bollini

Una vez más, el fuego se encendió en la chimenea. La diminuta figura se acercó para calentarse un poco, mientras esperaba impacientemente. Alguien golpeó a la puerta. El enano corrió para recibir la carta tan ansiada. Sergio había escrito de nuevo.

"Les escribo para narrarles las aventuras de un grupo de valientes que cabalga los Reinos Olvidados, conformado en aquel momento por (las damas primero): Estrella, enana clériga de Mystra; Clara y Arcturus, paladines de Torm; Nimrod, elfo mago; Nano, enano luchador; Gomaster, mago humano; Bondar, clérigo de Selune y licántropo (hombre-oso); y por último Rogo, humano habilidoso (clase nueva inventada por nuestro Master: es un bribón, con una enorme cantidad de pericias y habilidades tipo-hechizo; la idea es que sea una especie de McGyver). Digo "en aquel momento" porque desde entonces hemos sufrido las bajas de Nano y Clara (cuyo imborrable recuerdo perdurará por siempre en los fieles corazones de sus camaradas, que aún hoy, ya vengada su muerte a manos de Arcturus, continúan llorándola).

"Nos dedicábamos por entonces a combatir las fuerzas obscuras que acechaban en el Templo del Mal Elemental (referente a los elementos: tierra, aire, fuego y agua) - extensa aventura escrita por el mismísimo Gary Gygax, si alguien tiene intención de jugarla que no siga leyendo.

"Zugtmoy, señora de los demonios, fue quien creó el Templo, que décadas atrás fue destruído por una alianza de todos los reinos que ella amenazaba. La demonia quedó prisionera dentro de él, pero aún así, encontró la forma de alistar nuevos seguidores y hacerlo resurgir, con el propósito de quedar nuevamente libre y conquistar finalmente el señorío de todas las regiones circundantes.

"Habiendo liquidado los dos primeros niveles y recorriendo ya los últimos recovecos del tercero, nos enfrentamos con un mago bastante poderoso, a quien conseguimos poner en fuga. Salimos en su persecución, entrando en la habitación donde notamos que se ocultó. No encontramos rastros del mago, pero por lo menos había unas cuantas cosas interesantes para investigar: Gomaster vio un papito colgado en la pared, que explotó al leerlo; un cofre tenía una trampa (aguja envenenada) que mató a Nano (quién fue resucitado); otro papiro le explotó en la cara a Nimrod; había una media docena de varas mágicas, truchas todas ellas. Evidentemente, de ahí no íbamos a sacar nada bueno. Sin embargo, nos llevamos un enorme cofre cuya cerradura no habíamos conseguido abrir, a pesar de que los ocho lo habíamos intentado usando un guante mágico (que da un 37% en abrir cerraduras). Los dos magos, el paladín y el enano salimos al exterior con la idea de encontrar un gil cualquiera y pagarle una moneda de oro para que se pusiera el guante e intentara abrirnos el cofre. Después de un día de marcha nos topamos con un campesino, el cual agarró viaje de inmediato, pero falló (como dato anecdótico, la probabilidad de fallar estas nueve tiradas es 1,5%). Le preguntamos si no conocía a alguien más a quien pudiera interesarle la propuesta, y acto seguido nos trajo a su esposa y su hijita de 6 años. La señora se puso el guante y ¡hurra! abrió el cofre, haciendo saltar una trampa de gas venenoso que la mató a ella y a la nena... El campesino, lógicamente, empezó a los gritos pelados, por más que le juráramos que se las íbamos a resucitar, así que Nano lo durmió de un castañazo, y lo maniató y amordazó. Arcturus salió a los piques a buscar a los clérigos, los que, ni bien llegaron, comenzaron el ritual de levantar muertos. La doña resucitó sin problemas, pero la nena (que tenía una constitución muy baja) falló el chequeo de sobrevivir a resurrección con lo cual su cuerpo estalló en pedazos.

"Como se podrán imaginar, no sabíamos debajo de qué baldosa escondernos: ¡nos queríamos morir! ¡Se suponía que nosotros éramos los chicos buenos que los defendíamos de los villanos deformes del Templo y terminamos destrozando a una nena por la curiosidad de enterarnos de qué había de interesante en el cofre! Los padres de la nena no sabían si llorar, gritar, tratar de matarnos o huir despavoridos; las chicas apenas si contenían las lágrimas; los desubicados de los magos les ofrecían una indemnización en joyas; y Arcturus (que a causa de todo esto acababa de perder su condición de paladín) estaba al borde del colapso nervioso.

"Por suerte, Estrella recordó que teníamos un papiro de deseo limitado, que Nimrod utilizó para pedir que en la ronda en que le hicieron la resurrección fallida, la constitución de la nena subiera a 18, con lo cual el cuerpo se reconstruyó, resucitando (y envejeciendo a Nimrod cinco años a consecuencia del hechizo). Luego de esto, Arcturus fue hasta un templo de Torm, realizó una ceremonia de expiación, hizo una donación de 5000 gp, y así recobró su paladinitud (o paladineza, que es lo mismo).
"¡Ah, me olvidaba! El cofre estaba vacío.

"Al día siguiente, regresamos al templo a explorar una zona en la que habíamos percibido una emanación alarmantemente poderosa de malignidad. Dado que no encontrábamos manera de ingresar directamente a ese lugar, utilizamos un palo mágico de Rogo para invocar un atravesar pared. Llegamos así a una cámara, en cuyo centro se encontraba un ataúd con un vampiro dentro, ambos invisibles (los vio Gomaster con un ver invisible). De allí emanaba un aura diabólica, y también una poderosa magia cuya naturaleza no pudimos determinar. No queriendo correr ningún tipo de riesgos, los dos magos procedieron a arrojar un rayo y una bola de fuego. Silencio... Bondar avanzó y le derramó varios frascos de aceite, tras lo cual Rogo lanzó un par de flechas encendidas, prendiendo fuego al ataúd y su aberrante morador. Silencio... Terminó de arder la hoguera. Silencio... Nimrod peló su incensario de invocar elementales de aire, conjuró un elemental y le ordenó que lo despedazara (al vampiro, me refiero). Muy obediente, el susodicho lo redujo minuciosamente a papilla, tras lo cual se le ordenó volver a su plano. Silencio... Fuera lo que fuera, a esta altura ya debería estar fuera de combate. Entramos. Silencio... Para evitar cualquier contingencia, Nano empezó a darle de hachazos a la cabeza del vampiro. Silencio... ¡Che, pero esto no es una mano de vampiro! SILENCIO... ¿¡Cómo que no?! - Y, no: mirá. Aparte la capa negra ahora es un manto blanco ¿Este no es el símbolo de los paladines de Torm? Sollozos...

"Si... En vez de destruir un vampiro hicimos tortilla un paladín. La cuestión es que era el lugar que ocupaba el ataúd el que emanaba el aura maligna y no su ocupante; además, si poníamos la mano del paladín en el lugar que había ocupado el féretro, veíamos una mano de vampiro, pero si la sacábamos, veíamos una mano humana normal. Lo mismo ocurría con su manto blanco y demás pertenencias.

"Juntamos los pedazos con cucharita, buscamos algunos clérigos para poder hacer entre todos un uplift (hechizo cooperativo de clérigo, que permite que los menos poderosos le pasen parte de sus niveles al más poderoso, tral lo cual, por un breve tiempo, éste puede rezar y lanzar hechizos como si tuviera efectivamente los niveles ganados gracias al uplift) y le hicimos una resurrección.

"Resultó ser el Grand Marshall de Tantras (la ciudad dedicada a Torm), paladín de nivel 14, prisionero desde hacía dos años en las catacumbas del Templo. Lo acompañamos hasta Tantras y allí nos colmó de favores y beneficios. Y buéh..., al fin y al cabo, ésta no fue tan grave.

"De regreso al Templo, decidimos bajar hasta donde suponíamos que estaba prisionera Zugtmoy. Enseguida llegamos a una inmensa cámara de cuyo siniestro aspecto no quiero acordarme. Lo único que les diré es que allí había un enorme trono tachonado de gemas y ante él tres enormes pedestales de oro en forma de columna pero tan livianos como un lápiz.

"Nosotros solemos ser muy prudentes: detectamos el mal, investigamos todo, detectamos magia, verificamos que no haya ningún bicho escondido ni nada por el estilo y recién después nos ponemos a juntar cosas. Sin embargo, y a pesar de lo verdaderament espeluznante del lugar, esta vez nos dedicamos a recoger las gemas del trono como si fuera que estábamos eligiendo mandarinas en el supermercado. Y para colmo, nos dimos cuenta de que estábamos reuniendo un tesoro enormemente grande sin ninguna dificultad, y que ahí tenía que haber gato (o demonio) encerrado. Sin embargo seguimos adelante, y con toda naturalidad retiramos las 666 gemas del trono que cerraban las puertas del infierno, y los tres pedestales que al ser removidos de su lugar salieron volando como misiles y destruyeron las compuertas que mantenían presa a la Zugtmoy. Cuando escuchamos el horrísono bramido de "¡¡ESTOY LIBRE!!" les puedo asegurar que se nos frunció hasta la armadura. Podría decir que temimos que nuestra intromisión importunara a la encantadora demonia y por eso juzgamos conveniente alejarnos con toda discreción, pero lo estrictamente cierto es que no nos daban las patas para salir rajando. Y efectivamente, conseguimos escapar, sólo para contemplar cómo el apacible cielo del mediodía se obscurecía con tenebrosos nubarrones y se desencadenaba una furiosa tormenta de rayos, mientras que de las puertas ahora abiertas del templo comenzaba a fluir una densa niebla.

"A mi siempre me deprimen los días de lluvia...

"Cuando dejamos de correr, nos acordamos de las gemas y nos pusimos a examinarlas. Resultó que, si bien no eran mágicas, irradiaban una intensa aura maligna. Como después de varias pruebas no pasaba nada, nos fuimos al templo de Torm en Tantras. Después de hablar con un par de clérigos, decidieron echar agua bendita a una de las piedras a ver qué pasaba. Elegimos la más grande de todas (qué inteligentes que somos), y lo que ocurrió fue que se materializó un descomunal demonio que causó un verdadero pandemónium. Tal fue el quilombo que se armó por el combate, que tuvo que venir el Sumo Sacerdote de Torm a exorcizarlo.

"Aún no sabemos cómo terminará esta aventura, pero Arcturus, después de matar a una campesina, hacer explotar a una nena, despedazar a un paladín como él, liberar a un peligrosísimo enemigo que venimos combatiendo desde hace dos años y medio (de tiempo real), llenar de demonios el templo de su dios y sufrir la muerte de Nano y particularmente de Clara, está pensando en tomarse unas vacaciones en un apacible pueblito de la helada estepa norteña llamada Chernobyl."

 

Las aventuras de este grupo, siguen...

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