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La memoria de Sullivan
por Sergio Bollini

"Otro número de la revista y no tengo nada interesante para contar. Está empezando a desagradarme esto de tener una columna. Además, hay cada pelmazo jugando, ya no pasan cosas interesantes en las partidas de rol, como en mis tiempos" venía pensando.

Fue entonces cuando noté el pergamino sobre mi escritorio. Este Sergio es de fierro.

"Henos aquí reunidos para honrar la ilustre memoria de quien en vida fuera Sullivan, de oficio ladrón, y de espíritu, aventurero. ¿Qué podremos recordar de su paso entre nosotros?

"Por empezar, era un ladrón honesto: nunca en su breve pero ejemplar vida, metió la mano en bolsillo o mochila ajenos. Fue también una persona extremadamente prudente (decir cagón queda muy feo): cuando atacaba sólo lo hacía por la espada y después huía, e iba siempre volando e invisible merced al uso de sendos anillos mágicos, con arco y flecha listos para disparar, lo cual le valió que Aron (hijo de Saron) lo apodara "Cupido". Y hablando de Cupido, hubo una vez en la que sus compañeros lo hubieran escupido: cuando mató a un dragón verde con un ataque por la espalda, después que los demás le venían pegado durísimo (habiendo cobrado otro tanto) y ya lo tenían match- point.

"Era dueño de una inteligencia viva y despierta, capaz de transformar la derrota en victoria, como aquélla vez que fueron atacados por un poderoso clérigo que los acorraló entre el final de un pasillo y una barrera (hechizo que crea una mortífera pared de martillos giratorios; intentar atravesarla es tan saludable como meter el dedo en una licuadora), que se movía lentamente hacia ellos. Ya se licuaban sus esperanzas de sobrevivir, cuando Sullivan tuvo la idea salvadora: estando invisible (que raro) sacó una soga mágica y mientras la sostenía por un extremo, le ordenó que el otro se arrastrara por debajo de la barrera y se atara a un pie del diabólico sacerdote. Esta maniobra lo tomó totalmente por sorpresa, ya que por no ser un ataque directo, la cuerda no se hizo visible sino hasta que Sullivan dio un fuerte tirón, que lo arrojó al suelo, y lo arrastró hasta hacerlo pasar por su propia barrera, que se dedicó a reducirlo minuciosamente a esquirlas sanguinolentas. Dada la desaparición de quien la movía, la pared de martillos detuvo su avance, y fue sólo esperar a que expirara la duración del hechizo para poder escapar ilesos.

"Sin embargo también era capaz de transformar la victoria en derrota: cierta vez, explorando las catacumbas de un templo maligno infestado de muertos vivientes, fueron atacados por un grupo de espectros. Dado que estaban protegidos con un protección contra el mal en 10' de radio invocado por Oscar, el grupo no corría peligro alguno, pero Sullivan, inexplicablemente, huyó volando presa del pánico, para enfrentarse sólo, en la oscuridad y desprotegido, a un espectro que alcanzó a bajarle cuatro niveles (pasando de 7 a 3) antes de que consiguiera huir de regreso a la seguridad del círculo de protección (y dicen las malas lenguas que el Master le salvó el cuero).

"Por cierto que, a pesar de su honestidad y sobriedad, tuvo una vida (que con frecuencia perdía) un tanto agitada: cierta vez, trepando un acantilado de unos 150 metros de alto, resbaló y cayó rebotando contra las distintas rocas y salientes, que se interponían en su camino cual ardorosas doncellas que afanosamente buscaran retener a su huidizo amado. Pero, como dice el poeta, "si amas a alguien, déjalo libre"; y en caída libre iba nomás el hombre, en pos del nivel del mar (dicho sea de paso, la base del acantilado estaba a unos 300 metros de altura y el cráter que produjo en la caída tenía sólo 15 de profundidad, así que al nivel del mar no llegó). Pero sin embargo, Sullivan hizo lo que cabía esperarse de una persona ágil, inteligente, perspicaz, valiente y decidida como él: se murió.

"Su resurrección (concesión extremadamente piadosa del Master) fue todo un show, porque dado que tenía tantas fracturas que ya era clasificable como invertebrado, al revivir empezó a revolcarse y a pegar unos alaridos que más de un bardo "heavy" hubiera envidiado. Tanto es así, que hubo que hacerle como una docena de curar heridas leves para que se calmara.

"En otra ocasión, fue alcanzado de lleno por el aliento ácido de un gran dragón negro, un segundo antes de que el mismo fuera destripado por un furibundo golpe de Gimlina, la enana. Pero nuevamente el Master vino en su auxilio (lo cual a esta altura ya parece demasiado), concediéndoles graciosamente el acceso a un deseo, por medio del cual fue resucitado.

"Finalmente, en su último combate, fue partido en dos por el certero mandoble de un hombre- escorpión (aquí el Master se abstuvo de actuar, ya que se arriesgaba a enfrentar represalias por parte del poderoso y temible Sadeh - Sindicato de Acantilados, Dragones, Espectros y Hombres- escorpión).

"Sin duda, su espíritu retoza hoy en el plano de Mechanus, volando invisible y formulando en su mente arcanas fórmulas de mecánica cuántica."

Pensándolo seriamente, mientras Sergio siga jugando, o haya más que como él, se dignen escribirme sus anécdotas, este es un muy buen empleo. Una siestita no me vendría nada mal...

 

Esta nota salió publicada originalmente en la Revista de Qué? # 11 - 1/09/1995

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