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El prontuario de Kiko
por Sergio Bollini

Esta es la historia de una serie de personajes, que para el lector desavisado no tendrán nada en común. Sin embargo, esta nota se escribe para que el mundo sepa que detrás de todos ellos se esconde el mismo individuo de mente tortuosa. Para proteger su identidad, nos referiremos a él con el seudónimo de "Kiko".

Nuestras andanzas comenzaron en el Robotech Primera Generación, (ver informe).

Eramos un grupo de cadetes recién egresados a los que se nos encomendó investigar, en una zona de desechos espaciales que orbitaba la Tierra, los restos de una nave Zentraedi supuestamente abandonada, ya que en el área habían ocurrido una serie de sospechosas desapariciones de naves espaciales.
Debíamos introducirnos en el lugar, verificar había allí una base Zentraedi, rescatar a los humanos que pudieran estar prisioneros y salir, tras lo cual, en caso de que efectivamente fuera una base, se lo destruiría a distancia. Como es claro, la rapidez y el sigilo eran fundamentales para el éxito de la misión, particularmente en lo referente al rescate de posibles prisioneros. Bueno... no, parece que tan claro no era, al menos para Kiko. A poco de habernos introducido en la nave, entramos en un dormitorio en el cual descansaban plácidamente una docena de Zentraedis. Y en forma totalmente inesperada, uno de los pilotos Super-Veritech (adivinen quién lo roleaba) decidió lanzarles un torpedo de protones (para no correr riesgos, ¿vió?), que no sólo los redujo a partículas sub-atómicas, sino que además produjo un bruto agujero en el caso que la nave, con la consabida descompresión, aullido de sirenas, corrida de guardias, etcétera, etcétera, etcétera. Muy sigiloso... todo muy, pero muy sigiloso.

Desde ese momento, la frase "como torpedo de protones para Zentraedis en pijama" paso a ser parte de nuestro folklore rolístico.

Poco tiempo después descubrimos un EXTRAORDINARIO juego de rol llamado Rifts, que en una conjunción única, combina alta tecnología del estilo Robotech y Cyberpunk, con magia y poderes psiónicos (informe en preparación).
Decidimos mudarnos de juego, así que finalmente nuestro grupo fue salvado de los Zentraedi por un shifter, que los llevó a la realidad alternativa a la que pertenecía la Tierra del Rifts (o sea, pase mágico del Master). ¿Los prisioneros? Sentados, esperando.

De esta forma, nuestro grupo de cadetes, junto con un nutrido conjunto de otros personajes, formaron, al mando del viejo Nepomuceno, el shifter, los Z-Men, un grupo de aventureros que lucha por el bien, por la paz, por la justicia y por las dudas. Se barajó la posibilidad de llamarlos los C-Men, pero las damas del grupo se opusieron :-(.

En cierta ocasión, un grupo de los Z-Men debió ir a investigar una fábrica abandonada parcialmente sumergida en una laguna donde, sospechaban, podía haber algún armamento en buen estado. Fido, el dog-pack que roleaba Kiko, no tuvo mejor idea que bajarse de su S.A.M.A.S. (ver ilustración) y tirarse de cabeza al agua con la intención de encontrar una posible entrada sumergida. Ni llegó a tocar el agua: una especie de hombre-cocodrilo salió del agua, lo cazó al vuelo y se lo llevó a su madriguera para almorzar (lo). Al menos esa entrada sumergida encontró.

Tuvo otros dos dog-pack. Uno se mandó solo en proyección astral por donde no debía y terminó como picadillo astral . El otro encontró una muerte horrible, tratando de defender a un tarado que no sabía usar su propia power-armor. Ya que se la encontró y no era para él, podría haberla dejado donde estaba.

En el mundo post-guerra nuclear del Rifts, conseguir cualquier artefacto en buen estado es difícil, particularmente cuando se trata de repuestos para un MAC II (el arma más poderosa existente en Rifts y el Robotech), que nunca había sido construído en ese mundo. ¿A qué viene el comentario? Pues verán, cierto día, a uno de los personajes de Kiko le tocó conducir el MAC II (que habitualmente manejaba la científica del grupo) durante una misión de reconocimiento. Justamente, cuando vió venir una bandada de gárgolas, las reconoció. Y sin pensarlo dos veces, les descerrajó toda la carga de los cañones: 4000 puntos de MegaDaño de un sólo gol